Ritos y Tradiciones Noche Solsticio de Verano VS San Juan

GilgameshLeyendas0 Comments

Druidas celtas, «kouros» griegos, antiguos romanos, guerreros aztecas, incas, bereberes… la celebración del solsticio de verano data del 5.000 a. C., pero su historia es tan variada que es difícil conocer su procedencia.

La observación del Sol y el culto al fuego son tan antiguos como la humanidad. Los hombres de la prehistoria pronto comenzaron a darse cuenta de que, a partir de un determinado momento, el Sol perdía su fuerza y los días se hacían cada vez más cortos. Desconcertados, llegaron a temer que el astro rey no volvería a salir jamás, y la noche y el frío se cernieran sobre ellos para siempre. Fue por este motivo por el que se comenzaron a realizar los primeros rituales de adoración al Sol, bajo los nombres más variados y las lecturas más variopintas.

Cristianos, griegos, guerreros aztecas, romanos, incas, bereberes… la lista de pueblos que comenzaron a celebrar el solsticio de verano es infinita. Pero, ¿cuál fue el primer pueblo? Aunque se tiende a decir que los primeros rituales aparecen alrededor del 5.000 a. C. y su origen se encuentra en los celtas, lo cierto es que esto no se puede afirmar con total certeza, como en tantas otras cuestiones de Antropología e Historia.

De los celtas a los guerreros aztecas

En realidad la festividad era coincidente con la llegada del solsticio de verano al hemisferio norte y la ceremonia principal de esta celebración consistía en prender una hoguera con objeto de “dar más fuerza al sol”, pues a partir del solsticio de verano se iba a ir haciendo más débil (se acortan los días),aunque también tenía importancia la capacidad “purificadora” de las llamas. También en el ámbito del origen pagano, existe otro antecedente que es la celebración celta de Beltane (“bello= fuego”), que era una festival anual en honor al dios Belenos, en el que se hacía pasar al ganado entre las llamas para purificarlo.

En la cultura celta, los druidas celebraban el «Alban Heruin» en el solsticio de verano, un ritual en el que se encendían grandes hogueras buscando la bendición para sus tierras y los frutos que debían dar, así como los buenos augurios para los enamorados y la fertilidad de las mujeres. Durante esta ceremonia sagrada, que ha dejado tras de sí una gran tradición musical e infinitas leyendas populares, los druidas invocaban a los elementos de la naturaleza, representados en animales como la salamandra o personajes mitológicos como el gnomo.

Por su parte, la mitología griega entendía la fiesta del solsticio como una puerta de entrada del Sol a la dimensión del espíritu de los hombres. Según los antiguos griegos, el astro iba reduciéndose de tamaño, luciendo primero en el exterior, para, una vez llegada a la otra dimensión, iluminar el interior y ayudar a los hombres a asimilar las experiencias vividas. A esta puerta imaginaria la conocían como la «Puerta de los hombres», mientras que al solsticio de invierno los llamaban la «Puerta de los dioses».

Esta ceremonia apareció en México, donde los guerreros aztecas realizaban no pocos rituales al culto solar y construían los monumentos más importantes teniendo en cuenta este importante día. La pirámide del Sol de Teotihuacán, por ejemplo, se erigió entre los años 50 y 200 d. C. orientada de tal manera que el Sol se pone exactamente frente a ella en el solsticio de verano. Fue en construcciones como esta donde realizaban sus rituales al culto solar para que el fuego ayudara a la tierra y a los hombres a obtener buenas cosechas.

El solsticio de verano para los Bereberes

El 24 de junio, los bereberes del norte de Marruecos y Argelia celebran también desde hace siglos el «Ansara». Igual que ocurre en España, encienden hogueras en las plazas de los pueblos y todos aquellos lugares que necesitan ser purificados, desde hace siglos. Durante la fiesta, arrojan al fuego todo tipo de hierbas medicinales y ahumaban sus herramientas de trabajo y objetos personales, al considerar que el humo de las hogueras protegía sus tierras cultivadas de las plagas. Además, saltaban siete veces por encima de las brasas y purifican con ramas encendidas el interior de las casas y a los enfermos. Una tradición que procede de la cultura preislámica.

Para la tradición hindú, por ejemplo, el solsticio de verano representaba la vía de los ancestros, el «pitri-yana», que conducía al interior de las personas, tal y como le ocurría a los griegos con la «Puerto de los hombres». Sus ceremonias eran oficiadas por chamanes que durante el ritual del fuego aseguraban que podían leer el futuro en las llamas. Tal era su importancia que las cenizas de las hogueras del solsticio se guardaban todo el año.

Más adelante la festividad se cristianizaría en honor a San Juan Bautista, celebrando así su nacimiento. Aunque el solsticio de verano se produce en realidad la noche del 21 al 22 de junio lo cierto es que por influencia cristiana se llegaron a unir ambas festividades, la efeméride del nacimiento del Bautista y las tradiciones propias del solsticio dando lugar lo que se conoce como la noche de San Juan. Según la Biblia, Zacarías,su padre,no creía que su mujer estuviera embarazada y cuando dio a luz encendió hogueras para anunciar el nacimiento de su hijo.

En España es una tradición arraigada en Andalucía, Asturias, Galicia, Cantabria, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Baleares. Aunque también se conmemora este acontecimiento en Portugal y en países como Dinamarca, Noruega, Suecia, Reino Unido (‘Midsummer’) o Finlandia. En Latinoamérica, son populares las noches de San Juan de Brasil, Chile, Venezuela, Bolivia o Perú.

Las interpretaciones son infinitas y la fiesta ha tomado numerosos nombres en otras muchas culturas de la antigüedad. Así que, no importa si se es o no cristiano, tiene donde elegir. Pero no se olvide «quemar lo malo» y comenzar el lunes con lo bueno. Por si acaso.

Símbolos de la Fiesta

El fuego es uno de los tres símbolos en que se basan los rituales ancestrales de esta noche. Es el elemento purificador que nos libera de la mala suerte y por eso se le alimenta lanzándole muebles viejos, uno costumbre es escribir en un papel la lista de todo lo que queremos dejar atrás en nuestras vidas y quemarlo en esa hoguera.

Fogatas y ritos relacionados con el elemento se incian la víspera de este día para festejar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.  La leyenda dice que las cenizas de la hoguera curan enfermedades. La costumbre proviene de antiguos cultos paganos que pretenden alejar los malos espíritus, pero también está relacionada con la prevención de epidemias por el poder anti-infeccioso que posee el fuego.

El Agua es el segundo símbolo de San Juan. Simboliza fertilidad y pureza. Se considera que a partir de las doce de esta noche el agua es milagrosa, cura enfermedades y proporciona la felicidad.

Los ritos de las nueve olas, recoger la flor del agua o bañarse desnudos en el rocío de los campos buscan efectos mágicos para encontrar pareja o tener hijos.

Las Hierbas son el tercer elemento mágico. Se cree que las plantas quintuplican sus propiedades curativas en esta noche, y algunas, como el tomillo, el romero o la misma de San Juan se recogen para realizar remedios

Es costumbre que a partir de la medianoche se salga a los campos para recoger hierbas medicinales y luego se cuelguen en las ventanas de las casas para recibir la bendición de San Juan.

Distintos ritos de la Noche de San Juan

Muchos son los rituales propios de la noche de San Juan, la víspera del 24 de Junio, pero todos giran en torno al ensalzamiento del fuego. De hecho, este es el festival del fuego por antonomasia, el rey de los festivales del fuego hasta el extremo de que el culto pagano del fuego y las hogueras, se han conservado más que en otras fiestas, y la costumbre popular ha mantenido su práctica incluso dentro del mismo cristianismo, aunque éste no ha podido dar una explicación religiosa convincente de dicho hábito. El gran protagonista de la Noche de San Juan es el fuego, cuyo fin no sólo es rendir tributo al sol, sino también purificar los pecados del hombre. Antiguamente se realizaban fogatas reducidas en las que se calentaban papas o batatas, que luego eran ofrecidas a los asistentes para así asegurarles alimento suficiente durante todo el año. También se arrojaban a las llamas ropas viejas, papeles, y cualquier objeto que representara un mal recuerdo, y así se exorcizaban los malos sucesos de los doce meses anteriores.

Otra costumbre relacionada con la Noche de San Juan es la caminata sobre el fuego. Los devotos preparan caminos de brasas de dos metros de largo por un metro de ancho y caminan descalzos sobre ellos sin sufrir daños. La celebración es acompañada con bailes, comidas y bebidas.

Muchas son las creencias que se relacionan con esta mágica noche, e incontables las tradiciones con las que se la celebra, entre las que podemos destacar las siguientes:

Según se cree, en el exacto momento en que el sol ilumina el amanecer del día 24, las aguas de fuentes y arroyos están dotadas de poderes especiales para curar y brindar protección a la gente.
Quien se baña en el rocío que cae esa noche quedará protegido durante todo el año.
Meterse desnudo y de espaldas al mar, mirando la luna, permitirá a quien lo haga obrar ciertos prodigios.

Quien se coloca debajo de una higuera con una guitarra en sus manos puede aprender a tocarla de forma inmediata.

Los solteros y solteras que al comenzar el 24 se asomen por la ventana de su casa verán pasar al amor de su vida.

Si se quema un papel donde se haya escrito aquello que se quiera olvidar, se puede lograr bienestar por todo el año.

Si una persona se mira desnuda , a media noche y con la luz de una vela en un espejo , verá la figura de la persona que el destino le tiene reservada.

Si en esa noche una persona pone en un recipiente con agua papeles con el nombre de sus pretendientes el que se abre primero será con el que esa persona se case.

Quien madrugue el día 24 no pasará sueño el resto del año.

En Andalucía al igual que en Canarias, España, se hacen hogueras con un pelele (muñeco de trapo similar a un espantapajaros) denominado “Jua” (quemar el Juan), (noche de los juanes)y en las zonas costeras el rito se hace cerca de la orilla del mar, con peticiones y promesas de muy diversa índole.

Podría hacer una lista detallada de la manera de celebrar esta noche en los distintos puntos de la geografia de España pero voy a hacer especial hincapie en la celebración de esta noche en Alicante que celebran sus fiestas patronales.

Esta fiesta se remonta a los tiempos en que los labradores alicantinos celebraban el día más largo del año para las recolección de las cosechas y la noche más corta para la destrucción de los males. Esta tradición pronto se extendió a la ciudad de Alicante, entonces, el alcalde mandó comunicar un bando en el que se decía:

“…que no se enciendan hogueras en las calles, ni menos se disparen tiros ni cohetes en la noche de San Juan y sucesivas, bajo multa de 20 a 100 reales.”

Pero en 1881, un despiste del ayuntamiento, hizo que no se publicara el bando. Aprovechando esto, los vecinos de Alicante se agruparon por calles instituyendo “fiestas de calle”, en los que había juegos, música y empezaron a crearse los primeros“ninotsque figuraban a alguna persona a la que se la criticaba. Y en 1928, se produce la primera fiesta oficial de la ciudad de Alicante, en la que destacaba la figura de José María Py, principal difusor de las Hogueras y que decía:

“Las Hogueras de Alicante son bien conocidas por su tradición desde tiempos remotos, deberíamos los alicantinos darles ese mismo carácter que se ha dado a las Fallas valencianas.”

Esta idea encaminada a atraer el turismo, al igual que en Valencia, hizo que se organizara, ese mismo año, las primeras Hogueras de San Juan, permitidas por el Ayuntamiento. A partir de 1932, las comisiones crearon la máxima representación en esta fiesta; “La Belleza del Fuego” (Bellea del foc), cargo máximo sobre cada comisión. Cada comisión tiene una “Belleza” (Bellea), entre las cuales se elige la máxima representante.

Las últimas fiestas de hogueras en el periodo de la Guerra Civil Española se celebraron en 1936 recuperándose en 1939 con la plantá de una sola hoguera. A partir de 1940 la fiesta volvería a despegar.

En toda Galicia se celebra desde tiempo inmemorial la noche del solsticio de verano, establecida desde el cristianismo en la noche de San Juan con ritos ligados a la fertilidad y purificación. Toda Galicia arde en esta noche de norte a sur y de este a oeste. Se levantan “cacharelas” o “lumeiradas” (hogueras) en cada casa; cada parroquia y cada barrio. La vista desde el aire es de miles de diminutos puntos repartidos por todo el territorio.

Se dice que esa noche mágica se comunican el mundo del más allá con el del más acá. Es el momento de espantar los malos espíritus: En San Juan meigas y brujas huirán (En San Xoán meigas e bruxas fuxirán).

El solsticio de verano coincide con la maduración y recolecta del fruto de la higuera de higos negros (exteriormente negros) denominada breva.

Leyendas de la Noche de San Juan

Noche de rituales, magia y fabulosas leyendas; estos reviven viejas leyendas a la luz de la luna, que hablan de seres de otros mundos que atraidos por la luz de las hogueras intentan interferir en los deseos de los mortales.
Una noche en la debemos tener verdadero cuidado en no despertar las iras de estos seres, pues los conocidos
Caballucos del Diablo, por ejemplo, siempre están al acecho. Esta leyenda originaria de Cantabria otorga a estos personajes la facultad de aguar la fiesta a los danzantes y a quienes se reúnen alrededor del fuego. Son tres caballos alados que de manera rauda, veloz e imprevisible se deslizan por los cielos bramando terriblemente y aterrorizando a todo el que se encuentran.

La Anjana, el hada buena de la Montaña que nos protege de todo mal, no puede hacer nada frente a ellos. Sólo existe una solución para evitar que caigan sobre alguien y le otorguen mal para todo el año: un trébol de cuatro hojas. Esta planta ha de buscarse afanosamente, pues hay pocas, ya que la noche anterior los caballucos han pacido todas las que han encontrado, aunque nunca pueden terminar con ellas.

La Font de la Jana

En la Comunidad Valenciana, en el pueblo de Teulada encontramos otra fabulosa leyenda sanjuanera:

La Font de la Jana, es una pequeña fuente que conserva el abrevadero original de tiempos pasados y que fue recuperada recientemente. En este lugar, dice la tradición, que la noche del 23 de junio, aparece una hada misteriosa “La Joanaina”, que concede deseos a cambio de llegar hasta Teulada con ella subida a nuestras espaldas, la única condición es no girar la cabeza para intentar mirarla…

Os deseo una noche maravillosa noche de leyendas, haced que siga viva la tradición.

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